Entrevista a Pedro Ferrer, artista callejero y monitor de talleres de graffiti

“Gracias al graffiti los jóvenes en exclusión social cambian su actitud a la defensiva por una sonrisa de oreja a oreja”

Pedro Ferrer es monitor de los talleres de graffiti que Hábitat Cultural organiza para distintos ayuntamientos de la Región de Murcia y lleva desde 1993 años firmando murales en Murcia bajo los nombres de Nels y Zurdo 507. Durante los últimos 14 años, además, promueve la cultura y técnicas de graffiti en cursos y talleres destinados al público joven.

 

Mural realizado por los jóvenes del Taller de Graffiti de Alguazas (Abrill 2017)

(Creación colectiva de un mural en el Taller de Graffiti celebrado en Alguazas en abril de 2017)

Hábitat Cultural: Háblanos del Taller de Graffiti que acabas de realizar en Alguazas, ¿con qué tipo de jóvenes has trabajado?

Pedro Ferrer: Es un Taller muy diverso, porque hemos contado tanto con chicos y chicas de pueblo, que en unos casos se conocían entre sí y en otros no, como jóvenes de un centro social de acogida. Desde ese contraste hemos trabajado con un tema tan desconocido como el graffiti: te preguntan si es legal hacer graffiti, si está multado, etc.

Trabajamos la concienciación para evitar el vandalismo y crear murales, hacer un dibujo y sobre todo que ellos interactúen mucho y se relacionen entre si. En este caso han trabajado siete jóvenes juntos sin ningún tipo de problema y han podido conocer el verdadero beneficio del graffiti.

HC: Entonces la idea sería canalizar toda esa energía rebelde, sobre todo en el caso de los chicos que vienen de entornos más desestructurados, hacia algo más productivo.

PF: Así es. De hecho en el primer impacto que tenemos con ellos, al desconocer todo el entorno, siempre están a la defensiva. Llegan con una actitud de “yo estoy aquí, me impongo”, pero cuando ven que es un taller en el que se les da libertad y se cuenta con ellos, preguntándoles qué quieren hacer y qué opinan sobre el graffiti, y se dan cuenta de que pueden expresarse y llenar su vacío sobre el tema con conocimiento, en seguida cambian de talante. Creo que es algo muy positivo para ellos.

HC: ¿Cómo reaccionan al ver que una actividad que es polémica como el graffiti se desarrolla dentro de un contexto y una estructura legal, incluso promovida por los ayuntamientos?

PF: Podría explicarlo de muchas maneras distintas, pero lo que mejor describe su reacción es la sonrisa que se les queda cuando cogen un bote de pintura y empiezan a dibujar.

Es el mejor resumen del taller: una actividad que creen que es delictiva, pero cuando les explicas de dónde viene y el porqué del graffiti y les das unas pautas para desarrollarlo, dibujan una sonrisa de oreja a oreja y se dedican a pintar y a divertirse, que es de lo que se trata.

(La historia del graffiti en 120 segundos, vídeo de Yesica Gálvez)

HC: Para quienes no lo conozcan, el graffiti tiene todo un bagaje histórico y cultural que precisamente ha abierto ese camino.

PF: Habitualmente dedico primero una clase teórica para explicar de dónde viene el graffiti y averiguar qué saben ellos. Una vez que les explico el porqué de todo esto pasamos a trabajar un boceto donde se ve cómo se dibuja, la gama de colores, etc. Es decir, se trabaja con chavales en un recorrido que va desde 0 hasta 100, y el resultado es el último muro de Alguazas que creo que se ha quedado muy bien.

HC: Hay una evolución histórica desde su nacimiento en el Bronx a finales de los 70, donde con el paso del tiempo se ha podido comprobar su función social, donde jóvenes de un barrio muy conflictivo encontraron la forma de desarrollar un lenguaje propio y poder expresarse.

PF: El graffiti nace como una manera de darse a conocer en una época donde sólo había pobreza y en un barrio donde se marginaba a la población claramente. Y no sólo nace el graffiti, sino que también lo hacen el rap y el break, toda una cultura para decir “oye, que estamos aquí”. En la base de esa cultura está el respeto, la unión de personas y la paz para evitar precisamente esas batallas callejeras que sucedían en aquel lugar y en aquella época.

Todos los participantes del taller deben conocer el principio, que es dar a conocer tu firma como graffitero, pero de ahí a llegar a hacer muralismo hay unos pasos que no todo el mundo te explica. Y además, si se te da bien, puedes hacer murales muy buenos y llegar a vivir de ello: es decoración, diseño, ilustración… Ahora mismo el graffiti se utiliza en muchos ámbitos.

HC: ¿Crees que a lo largo de estos más de 40 años de historia del graffiti, esa función pacificadora, de cohesión social y de promoción de los valores de respeto y unión sigue vigente? ¿Cómo se ha adaptado a los nuevos tiempos?

PF: Totalmente, el graffiti me ha permitido conocer a cantidad de gente de todos lados, poder viajar a países y festivales. Hablo de gente que tomando una caña no ibas a conocer nunca, pero gracias al graffiti hay una oportunidad para conocerse y entablar amistad. Todo esto está en la esencia del hip hop: la unión, el respeto, llevarte bien con los compañeros…

(La serie The Get Down de Netflix: el nacimiento del hip hop, el break y el graffiti en el Bronx)

HC: Para resumir: ¿cuáles son los beneficios de los talleres de graffiti para sus participantes?

PF: A nivel artístico hay que hablar del ingenio: todo arte se crea para incentivar el conocimiento y transmitir algo. Los chavales que participan pasan de no conocer nada a, cuando tienen un bote de pintura en sus manos, transmitirme el tipo de cosas que les gustaría crear. Además siempre van con una chispa por delante, quieren hacer más y más…

En los participantes que vienen de situaciones sociales más complicadas destacaría un cambio de actitud muy claro: llegan con cierta pose desafiante, se sienten un poco desubicados y como diciendo “no te conozco”, pero cuando les das cierta confianza y pie a que se expresen se relajan y se “bajan” de su actitud. En dos o tres días logras una amistad genial con ellos.

HC: ¿Cómo crees que la administración pública debe interesarse por la cultura del graffiti y promoverla?

PF: La sociedad en general, y en ella incluyo la administración, conoce la cultura del graffiti más de lo que parece: hay mucha gente que sabe del tema. Yo llevo 24 años en el graffiti, creo es bueno que la gente con experiencia intente ayudar a los jóvenes que tienen problemas para integrarse en la sociedad. El vandalismo es muy difícil de erradicar -de hecho no creo que eso sea posible-, pero al menos podemos reducirlo al máximo posible.

El arte no se ha creado para hacer daño, podemos enseñar a los chavales dónde se puede pintar y el beneficio que tiene.

About the autor:

Carlos Albaladejo

Responsable de comunicación de Habitat Cultural, se encarga de la planificación y la ejecución de las estrategias y acciones de comunicación de la empresa.

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